BCCCAP00000000000000000000219

250 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA ha ido siempre divagando por varias provincias de esta América, solo y sin propia misión ni domicilio, tampoco lo hemos podido agregar a esta su misión, por más que todos los prelados de ella lo han solicitado con repetidas cartas y órdenes que se les han intimado; y no habiéndo– se podido resistir a lo incansable de nuestras instancias y diligencias, lo– gramos el que viniese a esta provincia y misión este presente año de 718, y no bastaron ni las más cariñosas demostraciones ni las más efi– caces persuasiones, súplicas y ruegos de todos nosotros, que a este fin nos juntamos en Suay, sí que, dejándonos en el más triste desconsuelo sin poderlo remediar, menos que con escándalos, se volvió a las riberas del Orinoco, jurisdicción de Caracas, en un sitio llamado Chimire, 15 días de navegación distante de su misión, en el cual sitio vive con algunos indios solo. Es mi obligación inexcusable el manifestar a VV. PP. M. RR. el gravísimo sentimiento (que) nos han ocasionado ciertas noticias de unas cartas que tenemos recibidas de esa nuestra santa provincia, finezas de algunos religiosos amigos, pues son dichas noticias tan fatales y sensibles que se gozan con las escandalosas. Digo, pues, y certifico a VV. PP. M. RR. que desde el año 1723 en que llegamos a estas nuevas tierras de Trinidad y Guayana, por la misericordia de Dios no hemos tenido la me– nor disensión ni con eclesiásticos ni seglares ni religiosos ni con persona alguna; sí que todos y en todas partes nos han favorecido y honrado co– mo a religiosos de obligación; y, a no habernos auxiliado la infinita pie– dad de nuestro altísimo Dios con la gracia de nuestra buena paz, unión y concordia, así dentro como fuera, nos era imposible aguantar la traba– josa tarea de esta nueva reducción de Guayana, a que nos sacrificamos desde el principio con el empeño de no desistir hasta morir, como por la infinita misericordia de Dios lo hemos ejecutado y ejecutaremos en adelante para gloria de la divina majestad, aumento de nuestra santa fe católica y crédito de esa nuestra amantísima madre la santa provincia de Cataluña. Y si bien nuestra tan precisa empresa de esta nueva reducción de Guayana nos fue mandada por el gobernador, a los PP. Fr. Raimundo de Villafranca, Manuel de San Feliú y Mariano de Seva les pareció arro– jo de nuestra poca experiencia y fervor indiscreto de recién venidos, por carecer de aquellos medios que les parecían necesarios simpliciter, pero no por eso hemos tenido con dichos Padres quiebra alguna ni pública ni secreta; sí que siempre que se ha ofrecido, nos hemos tratado y comuni– cado con mucha urbanidad y religiosidad, y, si algunos de estos nues-

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz