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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN GUAYANA 249 de cincuenta, de lo que tenemos informado a Su Majestad para que se digne dar las debidas providencias. Y en esta última entrada que acabé de hacer este presente año de 1728, nos acompañó nuestro gobernador y capitán general de estas provincias D. Agustín de Arredondo, el único y primer gobernador que se ha dedicado a tal empresa y loable diligen– cia con la que hemos logrado el dejar indios bastantes y congregados pa– ra fundar cuatro misiones pero sin debido efecto. Tan tristes como com– pasivos podemos lamentar con Jeremías: Parvuli petierunt panem et non erat qui frangeret eis, pues cuatro solos misionarios nos hallamos en esta provincia de la Guayana, ocupados en las dos misiones de Suay y Ca– roní, y en varias repetidas letras dirigidas a nuestro Rmo. P. Comisario general hemos solicitado con insistencia el remedio de necesidad tan– ta, proveyendo el socorro de seis religiosos más de esa nuestra santa provincia, y hasta ahora ni respuesta ni razón alguna hemos podido con– seguir. Y no extrañen VV. PP. M. RR. las sobredichas diligencias de en– tradas y sacas de indios a vista de tan pocos operarios, porque nos asis– ten razones tales y tan fuertes para no omitirlas, que no podemos ex– cusarlas, y sobre el adelantamiento tan considerable que nos queda el tener algo domesticados y congregados a convenientes sitios los indios, que es el trabajo y fatiga mayor de nuestro altísimo y apostólico ministe– rio, en llegando los religiosos sólo nos queda el pasar a dichos sitios y dedicarnos desde luego a la educación y enseñanza de los indios y atraer y congregar los pocos que se hubieren retirado. Y si bien parece que se opone a lo referido de tan corto número de misionarios el haber en estas partes seis religiosos más de nuestro Orden, misión y provincia, daré la razón. Porque sólo cuatro trabajan en la nueva reducción de la Guayana: el R.P. Fr. Raimundo de Villa– franca y el P. Fr. Manuel de San Feliú, desde el año 1719, asisten como curas doctrineros en los dos pueblos de indios naparimas de Sabaneta y Guairía, isla de la Trinidad, aguardando que se provea de curas cléri– gos. El P. Mariano de Seva, desde el dicho año de 19, asiste de cura a los vecinos y soldados de la ciudad y real fuerza de la Guayana, hasta que se ponga por el obispo cura en propiedad, sin que la misión lo pue– da remediar. El P. Fr. Pacián de San Martín y el Hno. Fr. Bernardino de Noli se hallan en las misiones de Capuchinos de la provincia de Cuma– ná, y, habiéndoles repetidas veces instado y mandado que se restitu– yesen a esta su propia misión y provincia, nunca se ha podido conseguir. El P. Fr. Tomás de Pons, quien desde el año de 718 hasta el presente
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