BCCCAP00000000000000000000219

248 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA 72 Carta del Prefecto P. Benito de Moya a los superiores de la provincia capuchina de Cataluíía, dando cuenta de los progresos de la misión de Guayana (Purísima Concepción de Suay, 3 junio 1728). - Original (Archivo de la Corona de Arag6n, Barcelona, Fon– dos monacales-Universidad, legajo 56, tomo 1~, fo– lios 148-49) . Muy RR. PP. Provincial y Definidores de Capuchinos de la santa provincia de Cataluña. M.RR.PP .: Por mí y en nombre de nuestros carísirnos hermanos y compañeros misionarios residentes en esta nuestra misión de la pro– vincia de la Guayana, saludos afectuosos a vuestras Paternidades Muy Re– verendas y me repito a su debida obediencia, acusando el recibo de una con que se dignó honrarme y favorecerme el M.R.P. Vicario Provin– cial, el R.P. Fr. Manuel de Castelltersol, su fecha en Barcelona a 5 de mayo de 1726. Y, por ser de mi obligación participar y dar cuenta a VV. PP. M. RR. de lo perteneciente a esta nueva reducción, lo ejecuto en esta ocasión por duplicado con la brevedad y sinceridad que debo. Digo, pues, que, llegados a Guayana, entre los continuos afanes y trabajos que estas partes importan las nuevas reducciones de estos gen– tiles bárbaros, a que nos hemos sacrificado con ardiente fervor e ince– sante desvelo como a nuestra obligación pertenecía, fallecieron dos de nuestros carísimos fervorosos operarios de la viña del Señor: el R. P. Bruno de Barcelona, Prefecto actual de esta nuestra misión, y el P. Fr. Eugenio de Barcelona, que Dios hayan; éste en el día 29 de agosto de 1724, y aquel en el día 7 de noviembre de 727, recibidos los santos sa– cramentos, en esta misión de la Purísima Concepción de Suay, dejándo– nos fatalidad tanta con la más triste soledad y desconsuelo. No obstante, sobre no haber hallado en esta provincia ni vestigios de las misiones pasadas, fiados en nuestro buen celo y divina providen– cia, fundamos las dos misiones de Suay y de San Antonio de Caroní, que entrambas tienen más de 600 almas, y entre párvulos y adultos hemos bautizado más de 400, habiéndose congregado a pueblos de misión di– chos indios al calor, celo y actividad de nuestras continuas diligencias mediante tres entradas que habernos hecho tierra dentro casi solos los religiosos por falta de gente para una suficiente escolta, pues todos los hombres de Guayana, entre soldados, vecinos, negros y mulatos no pasan

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz