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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN GUAYANA 247 Y de no darse estas tan precisas como necesarias providencias y los puntuales y cumplidos socorros para la Infantería, sólo nos queda, Rmo. Padre, la esperanza de morir en la demanda y acabarse con nosotros estas misiones, que por la misericordia de Dios tienen fundales y feli– ces principios más que nunca. Y con los cien soldados bien acondiciona– dos y las familias de la cualidad misma, se podrá empezar a poblar esta provincia de la Guayana y quedarán sus misiones asistidas de la gente necesaria para las entradas, sacas de indios, reducción y sujeción política y cristiana de estos naturales, lo que, no siendo así, se da por imposible, porque se halla Guayana circuída por todas partes de gran multitud de caribes, tan soberbios y bárbaros como atrevidos, pues el año pasado de 27 tuvieron el atrevimiento de matar dos soldados de Guayana a vista de su real fuerza, dándonos muchos sustos con bastantes recelos de si ejecutarán lo mismo con nosotros, lo que nos estimula a estar siempre prevenidos para morir por faltarnos el abrigo y la necesaria defensa, de forma que sólo por la gran misercordia de Dios nos mantenemos. De todo lo aquí referido tenemos informado a la Real Audiencia de Santa Fe de Bogotá para que informe a Su Majestad y lo mismo eje– cuta nuestro gobernador y capitán general Don Agustín de Arredondo, porque, a más de lo hasta aquí notado, precisa el hacer tales diligen– cias la experiencia de tres veces que ha robado y despoblado a Guaya– na el enemigo por la falta de gente que siempre ha padecido; y, cogida esta provincia, tiene el enemigo paso franco y libre para penetrar hasta el Nuevo Reino de Granada, provincias de Caracas y Cumaná. Y para que no se malogre la Guayana y tanta mies que hay en ella, como otras veces, en deservicio de entrambas majestades y crecido sentimiento de cuantos tienen celo de la salvación de las almas y de los progresos y au– mentos de la real corona, puesta esta misión a los pies de V. Rma., ruega y suplica se digne V. Rma. aplicar toda la actividad de su santo, apos– tólico y poderoso celo en representar y conseguir de Su Majestad todo lo que aquí va representado y expresado. Así lo esperamos y rogamos a la Divina Majestad guarde la persona de V. Rma. muchos años, como hemos menester. Fecha en esta misión de la Purísima Concepción de Suay, pro– vincia de la Guayana, en veinte de mayo de mil setecientos y veintiocho. Rmo. Padre: Besa la mano de V. Rma. su menor súbdito y afectísi– mo servidor, Fray Benito de Moya, Prefecto (firma y rúbrica)
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