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246 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA los años por la suvención de nuestras necesidades, se sitúe y cobre en las reales cajas de Santa Fe de Bogotá, a cargo y diligencia del apodera· do maestre de plata de la Infantería de la real fuerza de la Guayana, de cualesquiera haberes reales que hubiese en dichas reales cajas de Santa Fe, por lo dificultosa y peligrosa que nos es dicha cobranza en las reales cajas de la ciudad de Caracas, pues, a más de la mucha falta que hace el religioso que ha de pasar a tal diligencia, se expone a manifiestos peli– gros de la vida, por la dilatada y peligrosa navegación de ida y vuelta, y por hallarse incapaz la isla Trinidad de podernos remediar en cosa, pues ha tres años que le falta el fruto del cacao y sin esperanzas de co– gerlo más o muy tarde. Es también medio muy preciso el que vengan familias bien acon– dicionadas para poblar Guayana, y, que, para escoltas y abrigo de las mi– siones de tierra dentro, se adelanten doce familias y vengan con los reli– giosos o en la ocasión más próxima que se ofreciere; y para dichas doce familias se necesita solicitar el más eficaz despacho de Su Majestad pa– ra que se les sitúe y pague sueldo de escolta, como se practica en otras misiones, en las mismas reales cajas de Santa Fe de Bogotá, a fin de que venga junto con nuestra limosna y socorro de la Infantería de la real fuerza de Guayana, por su apoderado maestre de plata; de forma que las referidas doce familias puedan en breve cobrar y ser socorridas, pues la falta de esta tan inevitable diligencia ocasionó la perdición y malogro de la misión y familias que mandó Su Majestad para Guayana el año de mil setecientos diecisiete. Se requiere asimismo, como medio necesario, que se remplacen las cien plazas en que está dotada la real fuerza de la Guayana, de gente bien acondicionada, y, para ser así, como conviene, es preciso vengan de Es– paña con capitán y alférez creados por Su Majestad, como vinieron por los años de ochenta, según he podido inquirir, y desde entonces carece la real fuerza de Guayana de capitán y alférez hechos por el rey nuestro señor, que Dios guarde, asegurando a V. Rmas, que en estos países sólo se pueden reclutar negros, mulatos, mestizos facinerosos y desterrados, que más sirven para el vicio que para el real servicio. Y sobre haber Su Majestad proveído y despachado varias reales cédulas respecto de este particular, hasta ahora no se ha dado cumplimiento a ninguna, de forma que no pasan de cincuenta hombres todos los que tiene Guayana entre negros, mulatos, mestizos, vecinos y soldados, y los más de éstos inep– tos para una función.
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