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MISION DE LOS CAPUCHINOS EN GUAYANA 237 no y otros frutos para su manutención y excusar que vuelvan a los montes distantes con este pretexto y se estén en ellos más días de los que han me– nester, de que habían de cuidar especialmente el cacique, teniente y de– más oficiales de corregir y castigarles a los que conocieren contumaces e inobedientes en hacer lo que se les mandaba, acudiendo para todo al R. P. Prefecto y demás Padres misionarios, a quienes habían de servir, respetar y obedecer en todo cuanto se les ofreciere y mandase, así para el servicio de sus personas como para su manutención y la del todo el pue– blo pues obedecerían al rey nuestro señor que los había enviado para sus padres espirituales y que los poblasen y enseñasen la política y gobierno de los españoles y la fe de Jesucristo para asegurar más bien sus almas, con todo lo demás que pareció advertirles a dichos indios, según lo que el R. P. Prefecto representó ser conveniente. Y lo firmó conmigo para que así conste ante testigos por no haber escribano. . . Don Agustín de Arredondo. - Fr. Bruno de Barcelona. En el pueblo de San Antonio de Caroní de las misiones de la provin– cia de Guayana, en 18 días del mes de febrero de 1727 años. Yo el Te– niente de Navío y Capitán de una compañía de los batallones de Mari– na, Don Agustín de Arredondo, gobernador y capitán general de esta provincia y su fuerza real por el rey nuestro señor, para efecto de hacer matrícula de la gente de este pueblo, los hice juntar y se juntaron a toque de caja en la plaza de él y con asistencia del M.R.P. Fr. Benito de Moya, predicador y misionario apostólico y presidente de este dicho pueblo, se fue haciendo en la forma y manera siguiente ( continúa la lista de las dis– tintas familias y se añade): Con lo cual se acabó de matricular la gente de este pueblo de San Antonio de Caroní y según parece se hallan existentes 59 hombres y 68 mujeres, 67 muchachos, 8 chinas o indias de servicio, que por todas ha– cen 202 almas, de que se compone este pueblo, a quienes teniéndolos presentes, sirviendo de intérprete Tiburcio de Orgaz, vecino de la Gua– yana, les representé lo mucho que les convenía el vivir y conservarse en este pueblo, aumentándolo de casas, de suerte que tenga cada uno la su– ya y su labor de maíz, yuca, plátanos y otros frutos para su manuten– ción, y excusar que vayan a los montes distantes con este pretexto y se estén en ellos por más días de los que han menester, de que habían de cuidar especialmente el teniente Bartola y demás oficiales, y de corregir y castigar a los que recognocieren contumaces y mal inclinados, acudien– do para todo al M.R.P. Prefecto o presidente de este pueblo y a los de– más Padres misionarios, a quienes habrán de servir, respetar y obede-

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