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220 FUENTES PARA LA HISTORIA COLONIAL DE VENEZUELA que ya jamás se volverán a remontar al estado en que los pusieron y los dejaron en el año 1714. También me parece de la ocasión dar noticia en ésta a V.S. Ilma. de que este gobierno de la Trinidad ha informado a Su Majestad en tres distintas ocasiones: la primera cuando arribó la misión a la Trinidad por principios de los años 1718; la segunda cuando volvió a la Guayana por los de 1719, y la tercera por los últimos de este mismo año , cuando el religioso pasó a Guayana con tan urgente necesidad de haber quedado sin sacerdote por la muerte del que asistía. Y en todas las tres ocasio– nes referidas ha sido habiendo precedido junta capitular de la más sana parte de los vecinos y con autos de todo lo producido. Por donde parece mucho de los daños y malos efectos que van resultando del informe que dio el gobernador D. Felipe de Artieda por los años de 1707 . Tam– bién por los autos e informes parecerá la imposibilidad de poderse fun– dar en buena forma misiones en la provincia de Guayana por lo presen– te; lo uno por la miseria y calamidad del país, y lo otro por haberse retirado los indios y demostrarse más rebeldes que nunca en no querer reducirse a población; la otra por la cortedad de vecindad de españoles y la poca Infantería y tan mal acondicionada, lo otro por estar tan extraí– da de comercio alguno, y lo otro que se considera impracticable el re– ducir los naturales de la provincia de Guayana sin que se fomente en el mismo tiempo, por parte de la Trinidad, prevención que parece S.M. tuvo muy presente, pues, cuando ahora este presente año se cumplan los 30 años que vinieron los primeros Capuchinos por orden de S.M., fundaron al mismo tiempo misiones en la Trinidad y Guayana. De mo– do que vinieron a conseguir entre ambas partes doce poblaciones de in– dios y se mantuvieron años en esta conformidad, y así lo publican ca– torce Capuchinos que de mi provincia tenemos enterrados por estas par– tes, los cinco en la provincia de Guayana, y los nueve restantes en la Trinidad, por más que de presente solamente las cuatro referidas pobla– ciones de la Trinidad se mantienen, y Dios sabe de dónde ha resultado el venir a parar no más que en lo que parece tan poco para aquéllos que no saben de esto por la práctica y experiencia. Pide y suplica el gobernador también a Su Majestad nuevas provi– dencias para la reducción de dicha Guayana y que, hasta resolver sobre todo como fuere más de su real servicio, quedamos los tres religiosos en la forma referida y en la que en otra tengo participado a V.S. Ilma.; más aun, me parece de la ocasión notificar a V.S. Ilma. y es que esta novedad, que hasta ahora desde los primeros descubrimientos no había

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