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En Lecároz se reúnen los "Euskararen-Adixkideak" o Amigos del vas– cuence (verano 1927). Se implanta (C. E., 22 nov. 1927) la predicación domi– nical en euskera durante la misa conventual (en que los cantos solían ser en vas– co) y en la de 7,30, reservada al P. Miguel de Alzo, en tanto que la conventual quedaba para el P. Eusebio de Azpilcueta. En paralelo con el fomento de la lengua y los bailes vascos y de su mú– sica, ciertas precauciones de cariz político, como la prohibición (parcialmente observada) de recibir periódicos u otras publicaciones de corte nacionafüta (se– paratista) por las serias advertencias de S. S. Pío XI al P. general, Melchor de Benisa, contra esa política, perturbadora de la paz de nuestros conventos 48 • Qui– zá. A la vista, mar rizado. En lo que por un tiempo se tuvo por secreto arcano, clandestinidad opaca, se presentía mar de fondo. l. 3. Nuevo estremecimiento del problema "Cantabria". Palpitante aún el capítulo provincial de julio-agosto del 27, se celebra en Villa Mallorquina (San Sebastián), un conciliábulo al que asisten 14 padres, en– tre los cuales dos al menos pertenecientes a la comunidad de Lecároz: se tor– nan casi frenéticas las oscilaciones del péndulo entre la provincia de Ca::itabria y la Euskaria Seráica, que tan discretamente se habían recatado al ventilarse la disolución del "Distrito Nullius. Son muchos los comprometidos y no manco el organizador que ks aglu– tima. En la carta del P. General, Melchor de Benisa, al rector P. Dámaso de Elizondo, se describe, un tanto veladamente, lo que se pretendía, las razones y los medios. Estaban convencidos de la necesidad de formar provincia indepen– diente, por incompatibilidad de los vascos de Guipúzcoa, Vizcaya y Alava con los navarros; y otro tanto presumían los astur-santanderinos y gallegos con res– pecto a los castellano-leoneses; unos· por convivencia en El Pardo y en Lecároz y otros por cartas que se habían cruzado, estaban convencidos de su ánimo se– paratista (secesión no política, sino canónica). Una vez constituida la provincia de Cantabria (vasco-cántabro-galaica o, en último término, vasco-cántabra), se daba por hacedera la incorporación del Colegio de Lecároz con su distrito baztanés 49 • En la mencionada carta del P. Benisa al P. Elizondo, escrita desde Valen– cia en vísperas de regresar a Roma, señala estas especificadones: lº. Hubo conferencias y una verdadera confabulación de element,Js per– tenecientes a dos diversas provincias. "El que se firmaba "El Párroco" y sus cinco inmediatos colaboradores (además de los confabulados, hasta el cúmero de 23), súbditos de la provincia capuchina de NCA. Se había llegado a fijar qué conventos se incardinaban y en qué forma. 2º. Hubo propaganda activísima, hablada y escrita con difusión de módu– los poligrafiados, cuyo contenido había de ser aceptado por todos los confabu– lados y cuyos principios eran más o menos fielmente reproducidos en todas las cartas que recibían". 48. Pamplona, 24 de diciembre de 1927; circular del min. prov.: AP, CP (1926-1933). 49. Fr. Melchor de Benisa, Min. Gral., al P. Dámaso de Elizondo, rector del Cclegio de Lecároz; Valencia, 16 de agosto de 1929: ACL, C-39 bis; P. Carmelo de lturgoyen al min. prov. P. Ildefonso de Ciáurriz, desde Friburgo, 28 de agosto de 1929: AP, C. P. (1926-1933). 177

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