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te Ferraz, director del Instituto General y Técnico de San Sebastián. TodJs ellos huéspedes de honor. Recibimiento de cohetería y de aplausos, de Comunidad y colegiales, puestos en dos filas, frente a la puerta de entrada. Misa mayor; la Marcha Real cuando el señor Gobernador ocupó su sitial. A continuación de la solemnidad religiosa, gran desfile por el "estadio" al son de la banda de chis– tularis, gimnasia rítmica y bailes vascos. Banquete "al estilo Hotel Arana" en el comedor colegial. Un buen lector y actor, prestigiado entre sus compañeros, Miguel Echarri, pronuncia el primer saludo, entre mistico y barroco, (obra del P. Hilario Olazarfo), que culnina en un gablete harto intencionado: "¡Salud, Sr. Gobernador! Tened la segur~dad de nuestra fuerte adhesión y creed que toda la juventud educada en esta casa de la divina Madre del Buen Consejo, empapada en las sanas ideas de la justicia cristiana, defenderá con valor el orden social, las autoridades legítimamerúe cons– tituidas y la pública moralidad, de todo lo cual sois cifra gloriosa y salvéguarda firmísimo. ¡Salud!". A la hora del Moet & Chandon, el Rector, P. Dámasa de Elizondo, des– pués de dar la bienvenida al Sr. Gobernador, en nombre propio y de te-dos los demás religiosos, como a representante de los poderes constituídos, hacia los cuales siempre se ha profesado sincero y leal respeto, embistió de frente contra el adversario invisible y agresivo: "Sin embargo, parece que alguien tiene em– peño en desacreditarnos, poniendo en tela de juicio nuestro patriotismo. Yo, como superior de esta casa, protesto ante V. E., con toda mi alma, de esa vil patraña, de esta vil calumnia; y quiero que haga constar ante Su Majestad Ca– tólica... nuestro amor e inquebrantable adhesión al trono y a la Monarquía es– pañola, que en modo alguno está reñido con el amor que debemos profesar a las costumbres y tradiciones de la región". . "Y ahora, para sellar debidamente esta protesta... gritad todos conmigo: ¡Viva España! ¡Viva el Rey! ¡Viva el Gobernador! ¡Viva N1varra!. "Los presentes contestaron con el estampido de cuatro explosione5 de en- tusiasmo desbordado". A que respondió el Sr. Gobernador con una elocuentísima improvisación, "magnífica de acertado patriotismo y de Derecho Político, revelándose como sagaz gobernante". No le eran extraños los rumores referentes a Lecároz. La unidad de España es irrenunciable; pero no debe confundirse unidad con uni– formidad . Ni se puede ser buen español sin ser buen navarro. (Sonoros aplausos). Con intención sibilina, porque constaba que la revista "Lecároz" llegaba a manos del Presidente del Gobierno, mandó el P. Dámaso insertar e::i el nú– mero, ya maquetado, la crónica correspondiente con el título "El día de Lecá– roz", fotografia aneja y aserción entreverada, como de rebote, en el relato: "El homenaje de aquellas horas se dirigía, por elevación del pensamiento, tasta las gradas del Trono" 4 º. Hasta ellas procurará llegar, mas no en persona, pese a sus empeños. 40. "Lecároz" 6 (dic. 1924), 98-100. Aunque en la publicación se :mprimiera "con acerta– do patriotismo", se me figura que dijo "con acendrado patriotismo". ACL, N. B., 8 dic. 1924 (Nas– te Boraste del P. Lizarza). Un religioso de Manila en carta a otro capuchino de Lecároz se des- 171

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