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-108- trarse entre los 200.000 sacerdotes que hay en el mun– do! Ten valor, pues, hermano mío, y no quieras ser tú uno de ellos. CAPITULO XIII El escollo de las vocaciones misioneras. El amor a los parientes. l.º La primera defección.-2. 0 Los derechos de la naturaleza.-3. 0 dnimici hominis, domesfici ejus.»-4.º El corazón del misionero. 1. 0 La primera defección.-No son pocos, en– tre el clero secular y regular, los que en su juventud soñaron con hacerse misioneros. ¿Porqué, pues, no lo fueron ... ? Oidlo... «Cierto día dijo Jesús a un joven: -«¡Sígueme!» Y el joven le contestó:-«Señor, per– míteme que vaya antes a enterrar a mi padre.» Pero Jesús le replicó:-«Joven, deja que los muertos entie– rren a sus muertos.» El joven se retiró y Jesucristo asistió a la primera defección misional. Hoy el número de estas defecciones es incontable. 2. 0 Los derechos de la naturaleza.-La voca– ción misionera encuentra en la misma naturaleza un do– ble escollo igualmente fuerte y temible. El afecto de

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