BCCCAP000000000000000000000207
Desde el mes de marzo de 1965, queda al frente de la custodia, al ser investido Manuel de Beizama como prefecto del Aguarico, el P. Santos de Egüés, que se muestra más esperanzado que el cronista ibarrés respecto del porvenir del seminario seráfico: "Como sabe - escribe al provincial Fidel de Pamplona- tenemos sumo interés en atender el seminaiio, ya que trabajando salen vocaciones bastante buenas. Hoy terminan el curso 90 seminaristas; para el primer curso se esperan 30" (28). Como el prelado Sil~o Luis Haro Alvear no cede el polémico orfelinato o casa de ejercicios, se derriban comedor, cocina y habitacio– nes que quedaban del primitivo convento levantado por los capuchinos (no el franciscano, naturalmente) con ánimo de dar mayor holgura a las instalaciones colegiales. Sin embargo, nuevos proyectos se atraviesan. AÑO 1966.-· Contraste de pareceres: el custodio Langarica y el delegado de vocaciones , Néstor Zubeldía otean con verdadero optimismo el futuro horizonte de la escuela seráfica. No hallan otro obstáculo para un despliegue total que la incomodidad y estrechez del alojamiento presente. De manera muy diferente se opina en el convento de !barra. Hay quien dice que por cansancio y desinterés de algunos profesores capuchinos; no por falta de buenos candidatos (29). Santos de Egüés se adhiere a los planes de su predecesor Manuel de Beizama. Y renueva las gestiones que, desde 1963, venía realizando con el P. Elías de Labiano a fin de interesar en su proyecto a Mons. Antonio Mazza, secretario general de la O. P. de San Pedro Apóstol. A 14 km. al sur de Quito había ofrecido al P. La baca el insigne bienhechor Don Luis Merlo cuatro hectáreas de terreno, en su hacienda de Chillogallo. Pronto soñó Beizama con un edificio capaz de albergar a 250 niños; !barra, que apenas podía alojar a 90, se destinaría a noviciado y a escuela profesio– nal de hermanos legos. Proyecto muy ambicioso, pero muy halagüeño en el ámbito vocacional. Por eso acude o piensa acudir el custodio Egüés a Roma y a Santiago en demanda de auxilio (30). Se encargaron los bocetos del anteproyecto a Valeriana Leceta. "Tenemos mucha ilusión en esto -había escrito Alejandro Labaca-; y estamos convencidos de que esta Custodia, dentro de no muchos años, dará frutos consoladores". Ilusiones, como tantas otras, que se desinflan al primer alfilerazo. Los profesores de !barra, a juicio de su cronista, no muestran entusias– mos ; en tanto que unos se limitan al visto bueno, otros contradicen la fundación de una residencia colegial en Chillogallo por humedad excesiva de aquel solar, alejamiento de la urbe y hasta por mengua de vocaciones al proyectarse en régimen de externado (31). 241
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz