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sucres; Playas y Portoviejo, 500 sucres; Pifo, 200 sucres. Pensión mensual cada alumno (casi todos cumplen), 100 sucres. Respecto del profesorado, divergencia en los tres testimonios del año 1961. Según comunicado de J. A. Recalde al provincial Florencia, 2 de mayo de 1961: seis profesores religiosos, de los que dos no sienten vocación docente y los restantes están mediatizados o por valetudina– rios o por esclavos del ministerio pastoral. Recalde, rector, con 20 clases prefectura de disciplina, vigilancia, relaciones públicas, enfermería colegial. Su colaborador inmediato, Pablo de Ibero, de salud precaria, prefecto de estudios, cargo engorroso por los múltiples informes que envía y recibe de los centros oficiales, profesor, vigilante, director de música. En la relación que envía el custodio Beizama (Quito, 6 de julio), figuran 8 profesores capuchinos, uno de los cuales, Gabriel de Azqueta, desaparece en la nota que se entrega al visitador provincial, P. Florencia de Artavia, el mes de septiembre de 1961, sustituído por el P. Gaspar de Estella, que asume, además de las 12 clases de diversas disciplinas (latín, ciencias naturales, religión, educación social) la prefectura de disciplina. Cuatro son los profesores seglares. Y cuatro cursos primeros de bachillerato, ya oficializados desde el decreto del ministerio, n. 528-SS, de 30 de junio de 1958, en que se concedió para los dos primeros años, con sucesiva ampliación. El título de bachiller en Humanidades Clásicas lo otorga el tribunal nombrado por el ministerio de educación pública. En reunión que celebra el profesorado con el padre visitador, lamenta el rector Recalde tan amargamente la experiencia trienal con profesores seglares (impuntuales, indiscretos, criticones, caros) que el propio padre Florencia reclama al vicario provincial, Ricardo de Lizaso, el envío urgente de "los dos Padres, porque el curso comienza el uno de octubre". Se muestran pesimistas en la cuestión vocacional, por inhibición patente de quienes no viven directamente vinculados al seminario seráfico y por falta de selección (en que parecen contra– decirse con otro informe no muy lejano). Recalde interroga: "¿Hemos venido al Ecuac~or a fundar la Orden o a llevar parroquias? Si lo primero, piénsese y rewélvanse los problemas del Seminario. Si lo segundo, suprímase de una vez el Seminario. Los que estamos aquí, nos sentimos abandonados, con ambiente adverso en la Custodia; económicamente mal ; agobiados de trabajo". Problema fundamental, la falta de perso~1al. Los síntomas de malestar que rezuman de la declaración de Recalde se espesan en los retoques de los otros informantes (20). AÑO 1962.-Triunfal y boyante. Profesan en Argentina los cuatro primeros novicios procedentes del seminario seráfico; se cancelan las 237
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