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Consiguió el padre custodio cambio de cocinero, culpaba de aquellos ayunos de San Pacomio ajenos a la voluntad del padre guardián, que no podía menos de apreciar la total entrega de sus frailes a las tareas de la casa (30). Habrá que culpar al ladrillo y al cemento, que en nación en donde tanta y tan variada es la fruta (y tan excelente) apenas se descolgara algúno que otro plátano sobre la mesa del comedor tal cual día de mayor solemnidad. En este "esperpento de colegio" no acabarán el cmso más de 14 alumnos. Seis fueron despedidos , los tres últimos por averiguación comprobado de que no tenían otro fin que estudiar de balde y comer de gorra. Los tres profesores, insiste de nuevo, continúan enfermos: Nemesio, agotado desde Mariano Acosta; Cándido Miquélez, aquejado de fuertes jaquecas; Basilio de Julio Andrade, casi cadavérico . Además, mueren de frío. Son seis los tiempos de estudio, clase y deberes, desde las 7 '15 a las 18'30. Por falta de luz se pierde una hora diaria de estudio. Nemesio de los Arcos, diez clases semanales, repartidas entre la Historia Universal, la Historia Sagrada y el Catecismo. Cándido Miquélez, 13 clases que se reparten entre latín, preceptiva literaria, fisiología y música. Basilio de Julio Anclxade, 12 que se distribuyen entre Algebra, Geometría, Aritmética, Historia Patria y Geografía Patria. Clemente de Tulcán explica latín a los de 4to. Curso; y José Antonio Fuertes Botánica y Dibujo. "Por falta de profesores y porque se hallan muy mal preparados", los de tercer cmso simultanean con los de primero las asignaturas de Latín, Algebra y Aritmética (31). Se habla de trasladar el colegio a Ibarra. Bien haya tal proyecto, aunque protestan los ecuatorianos ; pero para continuar en las mismas condiciones que el afio anterior, preferible es cerrar el colegio. Nada se pierde, porque los reclutadores de vocaciones no fueron muy escrupulo– sos en la selección de los candidatos (32). Cuando circuló por la ciudad de Tulcán la noticia del traslado, levantóse gran polvareda . "Nos tienen por unos ladrones --explica Nemesio de los Arcos- . Esto lo ha afirmado, casi en público, el alcalde de la ciudad; que les hemos escamoteado el convento nuevo ; y no hay modo de entenderse al menos con las aut'oridades, en tanto no se construya el Colegio de segunda enseñanza, de que ' hablaron con V. Rvcia" (33), alguien del convento, insinúa el de los Arcos, había sembrado la cizafia entre el pueblo . 204
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