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petición Vds., tengo agrado comunicarles hemos solicitado transferencia 20.000 sucres para colegio seráfico de PP. Capuchinos" (22). Invita el padre Ruperto al padre Clemente a que interponga su mediación para convencer al P. Miguel de Arruazu (Higinio Gamboa), que se sacrifique por un solo año más, bien persuadido de que no ha de ser mucho mejor que el anterior , por imposibilidad de enmendar todos los fallos. Y manifiesta al padre Miguel, tener en qué , según el principio del P. Angel Ayala, "un colegio mal o medianamente organizado, es mejor clausurarlo", que también fue de parecer que no debía haberse abjerto tan prematuramente ; mas ya que estaba en funcionamiento, "soy de opinión que no debe cerrarse" (23). Y por esa razón, dos de los religiosos últimamente llegados de España, Martín de Sesma y Vicente de Beortegui, habían sido destinados al seminario de Tulcán ; y éstos, "aun contra el espíritu de nuestras leyes, estuvieron mucho tiempo en Colombia y aportaron gran cantidad de plata, con destino a ese colegio''. Hasta los 500 pesos colombianos que entregaron al P. Ruperto al despedirse de Pasto los invirtió en el seminario seráfico. " Hago más de lo que puedo" (24). Angel de Ucar, que consideraba el colegio por lo menos como su entenado, ofrecióse a desempeñar de guardián y de director, gesto que ni fue necesario porque el cmso estaba ya en marcha ni oportuno, por la complejidad de ambos empleos (25). Propone el P. Clemente de Tulcán, por el mes de febrero de 1954, que ya que el P. Miguel de Arruazu se va al Napa , quede al frente del colegio el ecuatoriano P. Matías de Caranqui y que se encarguen de su actual núnisterio en Mariano Acosta los "naperos", porque todo aquello es oriente (26). En efecto, por aquellos días había recibido Miguel de Arruazu la obediencia del padre general que le destinaba, como misionero, a la prefectura apostólica del Aguarico, juntamente con los padres Miguel de Huarte, Camilo de TolTano y Angel de Ucar. Por el mes de abril les despidió el pueblo de Tulcán en acto masivo de fervor y emoción; y el P. Arruazu se desprendió "del grupo de seminaristas, que se arrodillaban con abundantes lágrimas en sus ojos, pidiéndome la última bendición. Debo dejar constancia de que sentí en el alma abandonm· aquella labor de seininario que, con pasos vacilantes , iniciaba su marcha hacia mejores rumbos" (Declaraciones del año 1980). El primero de mayo, cuando planeabá'.im entrada en la •misión, llególe de la nunciatura apostólica de Quito el documento en que se le nombraba "Prefecto Apostólico del Aguarico". Le sucede en la dirección del colegio el P. Nemesio de los Arcos, cuya candidatura había sido propuesta en la vacante anterior. "A estas 202
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