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Cuando el custodio Ruperto expone al provincial, Serafín de Tolosa, sus angustias económicas por aquélla y por otras construcciones inexcusables, se le replica: "Bien está la escuela seráfica, el noviciado y demás colegios superiores (¿cuáles?) , mas lo primero era lo primero, afianzarse los Padres o sea la Orden en el Ecuador. Pero esto ya es agua pasada y ahora hay que apechugar con el orden de los hechos, que presentan un magnífico edificio en construcción y falta de medios para terminarlo" (7). En lo que parece aludir a algo más universal que el inacabado convento-colegio de Tulcán. A él se adicionó, por la generosi– dad de unas señoras y señoritas, patrocinadoras de la obra de vocaciones, una capilla digna en el desván del colegio antiguo ; y por la misma generosidad llegaron a uniformarse los 25 o 30 seráficos, según el estilo tradicional de hábito con esclavina y cordón (Informe particular de M. Anuazu). Al cabo de tres años , en que se invirtieron más de 600.000 sucres, podía darse por terminado el convento nuevo , aunque dependencias tan importantes como la cocina y el comedor continuaron en el antiguo. Mérito de Gregorio de Mondragón haber hecho frente a aquel fantas– món de obra que, según lenguas, que no tienen por qué ser malas, rel· .,tó al P. Ucar hasta el Oriente ecuatoriano, en alianza con su in– negable celo misional y su espíritu aventurero. El propio P. Ruperto , al enjuiciar su petición para internarse en la selva, evoca el huracán de las deudas: " ... y me figuro que en su petición de ir al Napo influye un poco coepit aedificare et non potuit consumare" (8). Diremos en su descargo que cuando formuló su solicitud para el Aguarico (11 de febrero de 1953) faltaba casi medio año para la banca- 1Tota (11 de junio de 1953) (9). Llególe la noticia de su nuevo destino a principios de febrero de 1954 (10) . Cuando visitó las obras el provincial, Ricardo de Lizaso, por abril de 1955, quedóse bien convencido de que, pese a los "prodigios" del P. Ucar para "transformarlo en un seminario seráfico, digno y adecuado", no se había conseguido el fin propuesto ; por lo que daba como buena la determinación de trasladar la escuela seráfica d~ 'fulcán a !barra (11). Se inauguró el convento, ya terminado, y que en opinión de Ballona quedaba " regio " , el día 4 de agosto de 1957 (12). El lo había completado con la cocina, comedor y salón<-1 · · · 199
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