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créditos de la provincia de NCA y sin quiebra financiera (al menos visible)? Para aquel lienzo, que da a la carrera Bolívar, había contratado el P. Ucar dos .mil molones y varios millares de ladrillos, con que esperaba tener prest~,...para fin de año la residencia de la fraternidad, que des– alojaría sus habitaciones y dependencias actuales en beneficio del colegio. Con las mingas proyectadas y las limosnas de la parroquia conventual y de la provincia del Carchi esperaba dar feliz término a todo lo planeado (3). Se siente eufórico por las deferencias que con él guardan las jerarquías, así eclesiásticas como civiles y por la "unión y optimismo reinantes en la fraternidad''. Miguel de Arruazu ratifica el buen predicamento y gran simpatía del P. Ucar en la sociedad y ambiente ciudadanos. Se felicita no menos el superior de Tulcán por el notable aumento en los ingresos, que le han permitido invertir en las obras no menos de 70.000 sucres a lo largo de los cuatro últimos meses. Hontanar financiero fueron la parroquia con sus cuatro fatigosos recintos de Chapuel, Magdalena, Santa Cecilia y Consuelo; las campañas de predicación aquende y allende la frontera Ecuador-Colombia; la cuestación en el Carchi y en su capital. Marceliano de Lizaso, después de enaltecer a su predecesor en los cafetales colombianos, P. Martín de Sesma, por el rastro luminoso de su presencia misionera, lanza este extraño reproche: las 340.000 y más pesetas que se había ganado el de Sesma con su titánico esfuerzo pastoral, las vino a enterrar "en el hediondo convento de Tulcán" (4). Reprobación manifiesta de las obras realizadas. En efecto, aquel edificio, que por su,s_hastiles parecía emular a los mejores colegios de la Orden, no parecía acertado en su distribución interna, no muy apta para la vida de los profesos, y menos aún para su objetivo colegial. Se suspendió la obra por falta de fondos. "Aquí me tiene muy atareado con motivo de la construcción, ya que falta ladrillo y no hay plata" - escribe el P. Clemente de Tulcán al custodio P. Arizaleta·-. Parte del pabellón está entejado y la otra en tijeras (5). \ . ' l , Uno de los directores, P. Miguel de Arruázú, sucesor de Murieta, reclama la terminación de la obra; el siguiente, Nemesio de los Arcos, asegura que el local, merced a los arreglos del P. Ucar, no es muy malo, aunque resulta insuficiente: las clases, dos celdas húmedas y oscuras; los semisótanos, bajos, estrechos, húmedos y sin luz; y de las doce celdas del piso superior, en que se aloja la comunidad, ningún provecho redunda en el colegio (6). Alude al edificio viejo, que ocuparon fos Hnos. cristianos anteriormente. 198
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