BCCCAP000000000000000000000206

LA FRATERNIDAD FRANCISCANA 265 pedir perdón a los Frailes por cualquier favor que le hacían, temiendo ::¡ue se pusieran de mal humor por tener que dedicar a él su trabajo y su tiempo, en vez de poder trabajar y orar para sí mismos. Enton– :es los consolaba diciendo: "Amadísimos hermanos e hijitos míos, no Ds cause fastidio el trabajar por mi enfermedad, pues el Señor en este mundo y en el otro os dará en vez de mí el premio por todo aquello ::¡ue ahora no podéis obrar por cuidarme a mí: más aún, con esto 1dquiriréis mayor ganancia que si hubiérais trabajado para vosotros, oues el que me ayuda a mí, ayuda a toda la religión y a toda la Orden de los Frailes. Y no sólo esto, sino que además podéis decir :onfiadamente: Por ti estamos gastándonos, pero Dios en lugar de ti ,erá nuestro deudor" ( 56 ), Aún más vivo interés mostraba Francisco por los Frailes que sufrían ?spirituahnente. Si bien es verdad que los Frailes vivían en una atmós– fera de alegría espiritual casi continua, no por eso estaban libres de :ormentas, ya consistieran éstas en pruebas enviadas por Dios o en :entaciones de Satanás o en tribulaciones procedentes del interior pro– )io. Francisco conocía el tormento que producen tales sufrimien– :os ( 57 ), y por lo mismo estaba en disposición de comprenderlos ;ompletamente. Por otra parte sabía cuán importantes son la tenta– ;ión y la prueba para el progreso espiritual y procuraba convencer le ello a los Frailes. A un Fraile que viéndose fuertemente atacado se mcomendó a las oraciones del santo, respondió éste: "Créeme, hijo nía, que ahora te considero con más razón por siervo de Dios; y ;uanto más tentado seas, ten por cierto que eres más amado de mí." \:'" añadió explicándose: "En verdad te digo, nadie debe tenerse por iervo de Dios mientras no haya atravesado tentaciones y tribulaciones. Jna tentación vencida es en cierto modo un anillo con el cual el ,eñor desposa consigo el alma de su siervo. Muchos se glorían de 1aber acumulado méritos durante muchos años y de no haber sufrido entaciones. Pero sepan que Dios ha tenido consideración de su fla– ¡ueza, viendo que ya antes de entrar en combate habían de sucumbir le terror. El Señor no expone a fuertes batallas sino a aquellos en ¡uienes encuentra virmd perfecta" ( 58 ). (56) Spec. perf., c. 89. (57f TH01v1. CEL. II, n. 9. 115-123. (58) "Crede mihi, fili, quoniam magis propterea servum Dei te credo, et quo nagis tentatum, magis a me dilectum te noveris. Et subiunxit: Vere dico tibi, mllus se Dei servum reputare debet, quousque per tentaciones et tribulaciones ransierit. Annulus, inquit, quodammodo est viera tentatio, quo Dominus sibi lesponsat animam servi sui. Plures sibi de annosis meriris blandiuntur, et nulla ustinuisse tentamenta laetantur. Sed quoniam ante congressum solus eos terror lideret, sciant spiritus sui debilitatem consideratam a Domino. Vi.,,: enim obiiciun– ur certamina fortia, nisi ubi fuerit virtus perfecta." THoM. CEL.. II, n. 118.

RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz