BCCCAP000000000000000000000206
CASTIDAD Y PENITENCIA DE SAN FRANCISCO 1ayor es tu mujer; las cuatro siguientes son tus hijos e hijas; las dos ltimas son el criado y la criada, que debes tener para el servicio. Ahora ,ues apresúrate a vestirlos a todos, pues van a morir de frío. Mas si te s molesto el múltiple cuidado de ellos, sirve con diligencia a tu único ,eñor." Con esto desapareció la ilusión ( 49 ). Esta continua y severa disciplina fué poco a poco poniendo su uerpo por completo bajo el dominio del alma, la cual se servía de él orno de un instrumento perfectamente dispuesto a todo. Por más ue el alma subió en la santidad, nunca le hizo oposición el cuerpo, ntes bien parecía que éste se adelantaba al alma. El fervor del alma .abía hecho el cuerpo tan ligero, que éste a porfía con aquélla sus– ,iraba hacia Dios según aquello de la Escritura: "Mi alma está sedienta e ti, Señor; mi carne suspira por ti" ( 5 º). La cuotidiana y no inte– rumpida costumbre de someterse al alma vino a ser para su cuerpo na necesidad, una segunda naturaleza ( 51 ). Cuando más claramente brilló el heroico espíritu de penitencia de 'rancisco fué en los dos últimos años de su vida, cuando el Señor mismo > introdujo en la escuela superior del sufrimiento. Clavado con Cristo n la Cruz por medio de las sagradas llagas y quebrantado por enfer- 1edades que le causaban dolores indecibles ( 52 ), no sólo conservó su rdinaria serenidad de espíritu, sino que se resistió hasta el extremo conceder a su cuerpo el más mínimo alivio. Por más que le instaban >s Frailes a que cesara en sus espantosas penitencias no pudo consen– ir en ello ( 53 ). Por fin un Fraile de confianza logró convencerle con l siguiente razonamiento: "Dime, padre, ¿no es verdad que tu cuerpo, lientras podía, se ha mostrado muy obediente a tus mandatos?" A lo ue respondió Francisco: "Cierto que sí, hijo mío; puedo darle ese ~stimonio, que me ha sido en todo obediente, que nunca ha tenido liramientos consigo mismo, sino que se apresuraba precipitadamente cumplir todos los mandatos. No ha rehuído ningún trabajo, no ha squivado ninguna incomodidad, siempre que podía cumplir mis órde- (4º) THoM. CEL. II, n. 116 s. (50) "Tanta enim in eo camis ad spiritum erat concordia, tanta obedientia, nod cum ille omnem niteretur apprehendere sanctitatem, ipsa nihilominus non ilum non repugnabat, sed et praecurrere satagebat, iuxta quod scriptum est Ps. LXII, 2): Sitivit in te anima mea, quam multipliciter tibi caro mea." '1mM. CEL. I, n. 97. "Nam et calor spiritus ita iam levigaverat corpus, ut iima sitiente in Deum, sitiret et quam multipliciter caro illa sanctissima," Ibíd., , n. 129. ( 51) "Assiduitas vero subiectionis fecerat eam voluntariam, et ex quoti– iana inclinatione sui situm apprehenderat tantae virtutis, quoniam consuetudo 1epe vertitur in naturam." lbíd., I, n. 97. (52) Véase antes p. 54. (53) THoM. CEL. II, n. 210.
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy NDA3MTIz