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LOS CARISMAS DE LA CRUZ: LA VISIÓN FRANCISCANO-CAPUCHINA MIGUEL ANxo PENA GoNzÁLEz, Universidad Pon tficia de Salamanca Acercarse al significado de la cruz, desde la visión capuchina, inevita blemente supone remontarse a san Francisco de Asís, puesto que la Reforma Capuchina no pretende otra cosa que ser fiel al ideal de vida promovido por su fundador. En este sentido, no se puede buscar ninguna novedad, sino que se trata claramente de una vuelta, de una recuperación de un ideaL de vida que, en el contexto de Contrarreforma, jugará un papel singular como herramienta al servicio de la Iglesia y contra la herejía protestante. 1. ELALTER CHRISTUS De esta manera, el ejemplo radical se encuentra expresado de una doble manera: por una parte, la misma vida del “Poverello” que es una manifiesta expresión, incluso visión de la cruz del Señor, algo que aparece de manera espe cialmente patente por medio de los estigmas; al mismo tiempo, el discurso del propio san Francisco repetía constantemente una de sus afirmaciones más segu ras: “sé a Cristo pobre y crucificado” (2 Ccl 105), lo que equivalía a saber todo lo necesario para caminar cristianamente por la vida, para la salvación. En este sentido, Francisco aparece marcado, a lo largo de su vida, por la cruz, tanto en un sentido simbólico como real. Se trata de una experiencia inherente a su proceso de conversión y de identificación crística, por lo que está presente desde el primer momento de su seguimiento de Cristo, como aparece reflejado en el hecho de que es el mismo Cristo de San Damián el que le llama a reparar la Iglesia, detalle que el mismo Francisco entenderá, primero de una manera material y, en un segundo momento, de manera más simbólica, según la

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